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domingo, 21 de agosto de 2016

CLAUSURA DEL AÑO SANTO Y FIESTAS PATRONALES DE LA VIRGEN DE GUADALUPE 2016

Cartel conmemorativo Fiestas Patronales 2016
Se acercan las fechas de celebración de las Fiestas Patronales de la Virgen de Guadalupe que este año, además, coincidirá con la clausura del Año Santo Guadalupense 2015/2016.

Días de intensa religiosidad en los que muchos peregrinos se acercan a la puebla a rendir homenaje a la Madre de todos. Días en los que la población se prepara para acoger y recibir a esos peregrinos de la manera más cordial y solidaria posible, a sabiendas que muchos de ellos vienen desde muy lejos a cumplir esa promesa realizada, a dar gracias por los favores recibidos, a pedir por aquello o aquellos que son importantes en sus vidas o simplemente a seguir la costumbre, que ha ido pasando de generación en generación, de visitar a la Virgen en estas fechas.

Peregrinos que vienen esperando encontrar calidez, comprensión, amabilidad y empatía hacia sus sentimientos y creencias. Vayamos preparándonos para recibirlos como se merecen y para hacerles su estancia lo más agradable posible. Porque después de más de siete siglos recibiendo peregrinos, tenemos que demostrar que esa experiencia sirve para algo y que sabemos ser un pueblo acogedor y comprensivo con esa gente que se acerca a nuestra población una vez al año, haciendo en ocasiones un gran esfuerzo, no solo físico, sino también económico y todo por venir a ver a quien ha sido el motor espiritual de esta población desde existe, nuestra Madre, la Virgen de Guadalupe. Ayudémosla para que todos los peregrinos que vengan se vayan realmente reconfortados en cuerpo y alma y con más ganas aún de reencontrarse con Ella el próximo año.

Os dejamos el programa de la fiestas patronales, que tendrá su celebración más importante el próximo 8 de septiembre a las 11:00 h. de la mañana, con la celebración de la Misa Pontificial de Peregrinos y la clausura del AÑO SANTO GUADALUPENSE.










viernes, 22 de julio de 2016

UN GUADALUPENSE OLVIDADO: ANTONIO DÍAZ, CABALLERO Y ALCALDE

UN GUADALUPENSE OLVIDADO,
ANTONIO DÍAZ, CABALLERO Y ALCALDE
Antonio Ramiro Chico.

Desde su propio nacimiento la Guardia de Honor de Nuestra Señora tuvo como principal fin reavivar entre sus miembros la devoción intensa y práctica que en el transcurso de los siglos guardaron siempre nuestros mayores, así como divulgar los valores histórico-artísticos de este Patrimonio de la Humanidad, por eso creemos oportuno dar a conocer en este Año Santo Guadalupense a uno de sus hijos más preclaros.

Por este motivo, la Real Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe quiso  dedicar sus LXXXVI Jornadas de Hispanidad, 2015 a Antonio del Rosario Díaz Expósito, caballero como el primero de su Virgen y amante de su Villa y Puebla, que a pesar de los momentos difíciles que vivió durante su gobierno, supo canalizar y gestionar los escasos medios que tenía a su alcance para paralizar varias órdenes que hubieran supuesto la perdida de uno de nuestros mayores patrimonios artísticos y sentimentales, como fueron la recuperación de los tres mantos ricos de la Virgen, así como detener el expolio eminente que se cernía sobre los Zurbaranes y Lucas Jordán.

Tras la exclaustración de los monjes jerónimos (1835) y la Guerra Carlista (1837), parte del monasterio y los hospitales fueron convertidos en fuerte militar, cuya ocupación se mantuvo hasta 1851, consignando la primera visita canónica (1848), el estado deplorable en el que se encontraban todos los edificios  religiosos del monasterio, muchos de los cuales urgían una inmediata restauración ya que corrían peligro de derribarse, por lo que el párroco vitalicio, fray Cenón Cabanillas y el Ayuntamiento elaboraron en 1849 una exposición en la que se consignaba que el Camarín , la Capilla de las Reliquias y Santa Catalina necesitaban urgentemente actuar sobre ellas y que gracias a la generosidad de las mujeres se ha podido barrer el templo, coser y componer lo mas preciso de sus ornamentos y los vestidos de la Santísima Virgen, así como alumbrar el Santísimo Sacramento, gracias a una suscripción popular entre los vecinos, tal como recoge la circular remitida al carnal arzobispo de Toledo[1].

Aunque hubo un hecho anterior que marcó un antes y un después en la conciencia colectiva de esta Villa y Puebla con motivo del expolio de los tres mantos ricos de la Virgen, cuando el General Espartero, regente del Reino, ordenó por una Real Orden, de 29 de noviembre de 1842, distribuir los tres mantos que se encontraban depositados en la Casa de la Moneda de Madrid de la siguiente forma: el Manto Rico, llamado de la Comunidad, a Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza; el Manto de Isabel Clara Eugenia, a Nuestra Señora de Atocha de Madrid y el  Manto de la Cenefa Marrón o tercero, al Santuario de Nuestra Señora de los Desamparados en Valencia, el cual fue devuelto inmediatamente por los valencianos a Guadalupe[2].

Esta devolución removió la conciencia y el fervor de los guadalupenses con su alcalde a la cabeza, don Antonio Díaz[3], quien aupado por el vecindario se dirigió a S.M. la reina Isabel II, con fecha de 20 de octubre de 1844, solicitándole y suplicándole tuviera a bien devolver los vestidos de  Nuestra Señora de Guadalupe, propiedad de este Santuario y de su devotísima imagen. Gracia que concedió S.M. según la Real Orden favorable de 20 de diciembre de 1844 de cuyos trámites se había encargado el entonces Diputado a Cortes por Trujillo, Antonio Pérez Aloe y el comisionado Felipe San Martín:

“En la Villa de Guadalupe a primero de Febrero de mil ochocientos cuarenta y cinco, reunidos los Señores del Ayuntamiento constitucional de la misma, en sesión ordinaria en las casas consistoriales, entre otras cosas acordaron: Que en atención a haber acudido con reverente esposición a S.M. la Reyna Ntra. Señora en solicitud de que se devolviesen a esta Santísima Virgen, los dos mantos que de su propiedad regalo el Exurgente del Reyno a las de Atocha y del Pilar, a que ha tenido a bien S.M. acceder según su real resolución que se conserva en este Ayuntamiento, en la necesidad de nombrar  los comisionados o comisionado que practicare las subsiguientes diligencias hasta conseguir el reintegro de aquellos, la municipalidad tubo a bien apoderar al efecto y en debida forma a D. Felipe San Martín, vecino de la villa y corte de Madrid, quien después de aceptar el cargo principió a practicar cuantas diligencias ha creído necesarias en unión y de acuerdo con el Sr. Diputado D. Antonio Pérez Aloe, de quienes hasta esta fecha se han recibido las más satisfactorias comunicaciones en términos de hallarse ya en poder del primero el precioso vestido que se hallaba en el Santuario de la Virgen  de Atocha. Y como a dar esta grata noticia manifesté que tanto para pago de las diligencias obradas cuanto para el viaje a Zaragoza y práctica de las que haya necesidad de obrar en este punto, necesite intereses el Ayuntamiento, deseoso de conseguir la adquisición de unas alajas tan preciosas, ha tenido por conveniente que desde luego se pongan a disposición de expresado Sr. Martín sesenta duros sin perjuicio de hacerlo de las cantidades que justamente haya que satisfacer según la cuenta que al efecto debe presentar dicho señor, y como para el efecto no tenga el Ayuntamiento recursos de que poder disponer para su fin tan justo, a acordado que en atención a hallarse en instante quinientos sesenta y dos reales pertenecientes al fondo de contribución ordinaria repartida y cobrada en el año anterior, según el rebajo echo por la oficina, se adjudique a este efecto, y que don Francisco Aranda, administrador de la capellanía de libre presentación que usufrutuó D. Manuel [Gueireo]  rinda cuenta y ponga a disposición del Sr. Presidente la cantidad que resultare en su poder así como lo hará el presente secretario, por las de igual clase que usufrutuó, D. José María Audixe y por último, que en atención a que en poder del Sr. Cura Ecónomo de esta Parroquial Iglesia se hallan algunos intereses pertenecientes a la Sta. Imagen, se le pase oficio de atención para que en caso de necesidad ponga a disposición de dicho Sr. Alcalde las quesean; todo sin perjuicio y con calidad de reintegro caso necesario, así como de arbitrar cualesquiera otra cantidad que pueda necesitarse, autorizando a su m. para que se entienda con dicho apoderado, y poniendo en conocimiento de la municipalidad cualesquier circunstancia notable en el particular. Así lo acordaron, mandaron y firman de que yo el secretario certifico”[4].


Tal fue el éxito de la encomienda, que el 9 de febrero de 1845, ya estaba en poder de Don Felipe San Martín el Manto Rico de la Comunidad, depositado en el Pilar. Días más tarde, 28 de este mes, partía de la Corte el guadalupense, Francisco Meseguer, capitán del Regimiento de Cazadores de la Reina, con los dos mantos ricos de Nuestra Señora, escoltados por numerosos soldados con los honores que merecían dichas piezas sagradas, únicas dentro del bordado suntuario. El día 4 de marzo, la comitiva llegó a Carrascalejo, desde donde Messeguer lleno de emoción y orgullo, comunicó al Alcalde de Guadalupe, Antonio Díaz lo siguiente: “Entre [las] tres y cuatro de la tarde, llegaré a esa con los dos mantos de la Virgen”.

Si ya la noticia de recuperar los mantos había provocado en el vecindario enorme satisfacción y alegría al saber que de nuevo su excelsa Virgen volvería a lucir en sus fiestas de septiembre esos vestidos sagrados, la proximidad de contemplarlos de nuevo, hizo que la Villa y Puebla saliera a recibirlos como si de majestades se tratara, con el alborozo y el corazón henchido:

“Todo el camino estaba cubierto de almas, decía el Alcalde en carta escrita a raíz del suceso a D. Antonio Pérez Aloe. Llegaron al sitio designado en medio de repetidas y continuadas salvas y con los vivas de costumbre; y descargados que fueron los cajones, arengué a la concurrencia que sin dejarme concluir, hería los aires con sus gritos y vivas, sin poder contener el torrente de lágrimas que inundaban sus ojos. Enseguida se hicieron cargo de los dos cajones ocho sacerdotes para conducirlos con sus [propios] brazos al Santuario. Así marchando, al llegar a la población, entonaron el salmo de la Virgen [Magnificat], hasta la Iglesia, en donde, colocados los dos cajones en la grada principal del altar mayor, se cantó por los músicos una Salve a María Santísima… Tanta era la concurrencia, prosigue el Alcalde, que ni el Templo se cabía: Describir a V. todas las particularidades, tocaría en lo infinito. ¡Jamás conocí un entusiasmo y regocijo tan general” [5].

Tal acontecimiento fue como un milagro, que los guadalupenses quisieron iluminar con fuegos artificiales y otros festejos para conmemorar este hecho que supuso el despertar de todo un pueblo, que siempre, creció y vivió en torno a su Virgen y su Santuario.

Aunque en la casa del pobre, las alegrías suelen durar poco y así fue, pues las leyes desamortizadoras de 1835 consiguieron que una parte de los bienes de la Iglesia pasaran a formar parte de los museos del Estado. Además, la creación en 1844, de las Comisiones Provinciales de Monumentos tenía por objeto crear y formar los futuros museos provinciales.

Apenas si había pasado un mes del histórico acontecimiento de los mantos, cuando nuevamente otro guadalupense, Antonio Audije, escribe desde Cáceres el día 14 de abril, al Alcalde, Antonio Díaz, comunicándole lo siguiente:

“Según tengo entendido, va a salir de un día para otro un comisionado a recoger lo que mejor parezca, para formar aquí un Liceo (Museo). Debo advertirte que se trata de tocar el Camarín y no sé a qué más. No hay que dormirse”.

De nuevo la cruda realidad volvía a golpear a este pueblo, máxime cuando el día 18 de abril ese fiel guadalupense, comunicaba que al día siguiente, el Comisario del Gobernador Civil de la Provincia partía para la Villa y Puebla, con el objeto de trasladar no sólo los cuadros y esculturas del Camarín, sino también los Zurbaranes de la Sacristía, libros cantorales y otros objetos de la Iglesia.

Sin arredrarse y con la templanza necesaria recibió Antonio Díaz y toda su corporación, el día 24 de abril, al comisionado del Jefe Político de la Provincia, Plácido Suárez Valdés, quien le manifestó las órdenes que le traían a Guadalupe, a lo que el ilustre y épico Alcalde le contestó que entre sus atribuciones constitucionales no figuraban permitirle y mucho menos autorizarle el llevar a cabo el expolio de los cuadros y demás piezas artísticas, todas, propiedad de la Iglesia Parroquial de Guadalupe.

Viendo la reacción del propio Suárez, el Ayuntamiento elevó una exposición a S.M. la Reina Isabel, suplicándole derogara la orden recibida y manifestándola la protesta de todo el vecindario por el tal pretendido despojo, que tan ligeramente quería llevar a cabo el Sr. Gobernador Provincial de Cáceres, recurriendo de nuevo a las buenas artes del comisionado Felipe San Martín, aunque no fue al único que recurrieron, mandando igualmente escrito a don Rafael Tejeo Díaz, pintor y académico de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, al propio Messeguer  y sobre todo a don Antonio Pérez Aloe, quién no dudo en marchar hasta Cáceres para hablar personalmente con el Gobernador, consiguiendo retirar al funesto comisionado, quien herido de soberbia lanzaba dardos por todas partes, aunque como diríamos ahora, hubo una silenciosa guerra de despachos y superiores, llamando la atención la inesperada resistencia que mostró dicho Ayuntamiento.

Pues como bien dice, el erudito fray Germán Rubio, “todo se estrelló contra la serenidad y firmeza del Alcalde D. Antonio Díaz, quien, en uno con su digno Ayuntamiento, los contestaba desestimando cuantas razones se aducían, y escudándose en la exposición y protesta levantadas a su Majestad contra aquella orden”.

Las gestiones fueron tan eficaces que el 4 de mayo de 1845, según comunicaba el diligente Felipe San Martín, el Gobierno “había mandado informar a ese Sr. Jefe Político [de Cáceres], suspendiéndose entretanto todo procedimiento, por consecuencia, ese Comisionado debe retirarse hasta nueva orden”, quién llegó a Cáceres hecho un verdadero volcán, según el propio Audije, manifestando que el día que llegaron los vestidos “se vitoreo hasta el mulo que los había conducido”[6].

Casi un año después, el 23 de abril de 1846, la Real Orden firmada por S.M. Isabel II llegó a Cáceres comunicando al Sr. Gobernador Civil, “que no se remuevan los cuadros existentes en el Camarín de la Virgen y Sacristía del ex-Monasterio de Gerónimos”, ordenando “que los cuadros referidos continúen en el lugar que hoy ocupan”, sería por ello, que varios meses más tarde el 7 de junio, el nuevo alcalde, José de la Varga con varios miembros de su gobierno acordaron  “se haga inventario de los cuadros que hay en el Camarín y Sacristía de este ex-Monasterio con intervención del Ayuntamiento y Sr. Cura Párroco”, siguiendo las indicaciones del oficio recibido por parte del Jefe Político de la Provincia[7].

Estos hechos provocaron el despertar no adormecido de la devoción de Nuestra Señora, en primer lugar por su querida puebla y posteriormente, por sus peregrinos y devotos. Fue el celo y la autoestima de todo un pueblo, que durante casi cinco siglos no había tenido responsabilidad de gobierno y será a partir de este momento cuando su tutela se empiece a dejar sentir.

Una muestra de ese amor y devoción que los guadalupenses sentían por su Virgen y su Santuario fue la donación que hizo el  Ayuntamiento en 1852 de su custodia de plata, con la que la Villa hacia la procesión del Corpus todos los años la Dominica infraoctava de aquella festividad, la cual según el padre Germán Rubio aún se conservaba en 1929 y que bien  pudiera ser la custodia barroca del siglo XVIII de orfebre salmantino, denominada del Corpus, de pie octogonal y peana plana sobre la que se alza una esfera, en la que apoya un ángel que recibe en sus brazos el sol, enmarcado éste sobre una nube de querubines de la que se desprenden ráfagas de rayos[8].

Como nunca es tarde si la dicha es buena, queremos presentar la figura de uno de nuestros mayores, que nos precedió  en el amor y entrega a Nuestra Señora, cuyo nombre y cargo bien merece formar parte de la memoria colectiva de esta Puebla y Villa, al menos en su callejero, por lo que solicitamos desde este blog de la Comisión del Año Santo al Excelentísimo Ayuntamiento de Guadalupe tenga a bien reconocer los servicios y méritos de este insigne guadalupense.



[1] A.M.G. Legajo 158: Carta del Ecónomo vitalicio Fr. Cenón Cabanillas Herrero y Ayuntamiento: Domingo Audije, Alfonso Aguado, Juan Santos Collado, José de la Varga, Gregorio Ledesma, Domingo Cárdenas, Antonio Carrascalejo, Jerónimo Rubio, Jerónimo Poderoso y Francisco Rodríguez Solano, dirigida al cardenal Arzobispo de Toledo, 4 de agosto de 1849.
[2] RUBIO, Germán, ofm., Obr. cit. pp.496-497.
[3]A.M.G. C-210, fol. 308: Antonio del Rosario Díaz Expósito, nació el 7 de octubre de 1810, siendo sus padres Francisco y María Catalina de la Encarnación, todos naturales y vecinos de esta villa. Casó el día 27 de enero de 1833, con la guadalupense Teresa Pérez de Rojas (A.M.G. C-49, fol. 381 vto). Falleció a la edad de 52 años, el día 23 de junio de 1863,  ejerciendo el cargo de Juez de Paz, habiendo dejado dispuesto que su entierro y honras fueran de la mayor solemnidad, tal como se hizo con su mujer e hijas, que se le apliquen las 30 misas de San Gregorio...que se le de a los cuatro que conduzcan su cadáver al sepulcro medio duro, que se de, como manda a la Virgen María Santísima de Guadalupe, a la Iglesia cinco mil reales y a los pobres se reparta por sus albaceas la cantidad de dos mil reales, que también se entregue a los albaceas la suma de quinientos reales para cumplirlos en obsequio de las imágenes que están en la Pasión…Instituyendo por herederos a partes iguales a sus cuatro hermanos: Pedro, María Antonia, José y Tomasa Díaz, siendo el primero y el último vecinos de Santa Amalia y los otros dos de esta villa (AM.G. C- 233, fol. 63 vto.)
[4] A.Mu.G. Cuaderno 14: Libro donde se escriben los Acuerdos del Ayuntamiento en las Sesiones del presente año, 1845. Acta de Acuerdo sobre vestidos de Ntra. Sra. fol. 1
[5] RUBIO, Germán, Obr. cit. pp. 497-498.
[6] RUBIO, Germán, Obr. cit. p. 499.
[7] A.Mu.G. Cuaderno 15: Libro de Acuerdos para el presente año de 1846. Acuerdo de 7 de Junio.
[8] TEJADA VIZUETE, Francisco, Real Monasterio de Guadalupe. Plata, Bronce y otras muestras de artes aplicadas. Mérida, 2007, pp.69-70 y  “La Orfebrería en Guadalupe”, en Guadalupe: Siete siglos de fe y de Cultura. Arganda del Rey, 1993, pp.414-415.

jueves, 31 de marzo de 2016

SAN JUAN DE AVILA, PEREGRINO EN GUADALUPE

San Juan de Ávila (Almodovar del Campo, 1500 – Montilla, 1569) maestro, predicador apostólico y consejero de santos, la mayoría romeros de Santa María de Guadalupe, fue hijo de una acaudalada familia. Su padre, Alonso de Ávila, de origen judío y de Catalina Xixón, muy cristianos y piadosos, que sentían una gran devoción por Santa María de Guadalupe, a la que visitaban con frecuencia por ser una imagen de grandísima devoción en España.

Ya desde su más tierna infancia Juan de Ávila da muestra de espiritualidad, sacrificio y entrega, desde que se va a Salamanca a estudiar leyes, o en 1520 cuando se fue a estudiar “Artes” en la Universidad de Alcalá de Henares, donde entra en contacto con el humanismo del siglo de Oro español, consigue el título de Bachiller y empezó el estudio de la Sagrada Teología.

Allí conoció a don Pedro Guerrero, posteriormente arzobispo de Granada, donde prosigue su formación teológica alcanzando el grado de Maestro en 1537.

Pero antes, en su camino hacia la santidad, Juan de Ávila, tiene que aceptar la perdida de sus queridos padres. Este hecho luctuoso hace que se entregue durante tres años a la oración y meditación, ordenándose posteriormente sacerdote. Su primera misa, la celebra en Almodóvar del Campo, en honor de sus padres y reparte entre los pobres sus cuantiosos bienes, quedando para sí más que “un vestido de paño bajo”, cumpliendo así su deseo de ir a predicar el Evangelio sin bolsa ni alforja, a los nuevos cristianos del continente americano.

Pero como los caminos de Dios son inescrutables, Juan de Ávila, no pudo embarcar por orden del Arzobispo hispalense y gran inquisidor, don Alonso Manrique, teniendo que quedarse “en las Indias del Mediodía Español”, donde traba una profunda amistad con los dominicos de Sevilla.

A pesar de ello, Juan no se desanimaría y lleva a cabo su maravillosa obra sacerdotal, predica tanto al clero como al pueblo encendiendo las almas y corazones de todos los que escuchan, llevando templos, plazas públicas, calles, hospitales, a todos lanza su palabra, como lluvia, con paz y verdad, como dardos penetrantes.

Eso le ocurrió a San Juan de Dios en 1537, cuando oyendo su predicación quedó tan tocado y fuera de sí que este mercader se hizo el loco para sentir la humillación y el desprecio de si mismo por su vida anterior. Abrasado por las llamas del divino amor, pedía a Dios misericordia, convirtiéndose desde ese momento en el pastor y defensor  de las personas más miserables y pobres, que recoge en su casa de Granada. De esta forma nace entre el discípulo más amado y el maestro una amistad inquebrantable, guiándole hasta que San Juan de Dios peregrina a Guadalupe.

Juan de Ávila, sufre en 1531, un  proceso inquisitorial por calumnia que le lleva a la cárcel durante un año, lo que le une aún más a Cristo crucificado, en santidad y fortaleza de fe.

Por ello, no tendrá reparo en empezar una y otra vez, prepara misiones a Extremadura, Córdoba, Granada, la Mancha. Funda colegios, escuelas para revitalizar la Iglesia o retirarse a Montilla cuando la enfermedad no le deja, en una modesta y sencilla casa, donde respira pobreza evangélica y espera a la hermana muerte para gozar de la contemplación de la gloria.

En 1946 Pío XII le declara Patrono principal del Clero secular español.

lunes, 22 de febrero de 2016

SANTOS PEREGRINOS EN GUADALUPE: SAN PEDRO DE ALCÁNTARA.

San Pedro de Alcántara
-          San Pedro de Alcántara (Alcántara, 1499 – Arenas de San Pedro,1562)

Hijo del licenciado Alonso Garabito y de María Vilela de Sanabria, estudió en Salamanca y en 1515, recibió el hábito franciscano en la Provincia Descalza de San Gabriel, donde fue ordenado sacerdote en 1524, de la que posteriormente fue ministro provincial  (1538-1541).

Asceta y maestro de la penitencia, Pedro de Alcántara cultivó y alimentó la religiosidad de la gente sencilla, a la que trató de formarla para que llegaran a la verdad evangélica, a través de la oración auténtica y vida apostólica penetrando en las entrañas del pueblo, con su pobreza llegó tanto a los humildes y pobres como a los hacendosos y ricos.

“Pedro fue un extremeño que sin ser conquistador fue más famoso que ellos, sólo practicando el Evangelio, llegó a ser patrono, no sólo de Extremadura, sino también del nuevo reino de Brasil. La universalidad de sus obras, fundaciones y hermanos alcantarinos se hizo presente en todos los continentes, desde América a Oceanía, desde Europa a África”.

Fue director espiritual de Santa Teresa de Ávila, quien le retrató de la siguiente manera:
San Pedro de Alcántara y Santa Teresa de Jesús
“…en cuarenta y siete años de fraile jamás cubrió la cabeza ni calzó los pies. En todo este tiempo utilizó un solo hábito. Durante varios años su pitanza fue pan y agua sazonados con ceniza; y en cuarenta años sólo durmió una hora y media cada día, y esto apoyada la cabeza en un maderillo. Era tan extrema su flaqueza que no parecía sino hecho de raíces de árboles”.

Según Torres Tapia el andariego alcantarino llegó a Guadalupe en 1541, cuando hacia la visita como ministro provincial a varios de los conventos de la Provincia de San Gabriel: “...Visitándolo nuestro padre provincial fray Pedro de Alcántara en su paso a la Santa Casa de Guadalupe, siendo prior de aquella Casa fray Hernando de Sevilla”.


Pero además, de ser peregrino de Guadalupe, la espiritualidad de Pedro de Alcántara y obra evangélica se nutrió de las fuentes guadalupense y extremeña, tanto por su lugar de nacimiento como por su propio desarrollo.


viernes, 5 de febrero de 2016

SANTOS PEREGRINOS EN GUADALUPE: SAN JUAN DE DIOS

San Juan de Dios [Montemor o Novo  (Portugal), 1495 – Granada,1550]
  
En este Año Santo Guadalupense y de la Misericordia recordar a San Juan de Dios, es sin lugar a dudas uno de los testimonios más edificantes que ha obrado la Madre de Dios en este monte santo, para recordarnos a todos la infinita misericordia de Dios. Religioso portugués, fundador de la Orden de los Hermanos Hospitalarios, se llamaba Joao Ciudad y llevo una vida aventurera hasta los 40 años (buhonero, pastor, soldado en los Tercios de Carlos V), que con ocasión de oír en Granada los sermones de San Juan de Ávila, dio un cambio radical a su vida consagrándose  a los enfermos y menesterosos. Recorría la ciudad con dos cántaras suspendidas al cuello, que con su solicitada caridad, fundó el primer hospital de la Orden en 1537, que posteriormente se llamó de San Juan de Dios.

Según recogen los cronistas del monasterio en 1539:

“Llegó a Guadalupe procedente del hospital de locos de Granada, donde lo tuvieron internado y donde conoció al Maestro Juan de Ávila. Costeaba su  viaje, largo y lleno de peripecias, vendiendo haces de leña. Andrajoso, llegó a la Casa de la Señora, en cuyo templo se ocultó una noche, cuando el sacristán cerraba sus puertas y corría la cortina  de la Virgen. Escondido tras una columna, rezó a la Virgen la plegaria de la Salve y, al llegar a las palabras <<Vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos>>, se descorrió milagrosamente la cortina y pudo contemplar los ojos de la sagrada Imagen, quien le habló mostrándole a su Hijo desnudo y le dijo: <<Juan, viste a mi Hijo para que aprendas a vestir a los pobres>>. Sabido el milagro por el prior, padre Benavides, le tuvo veintidós días ayudando en los hospitales de Guadalupe con el hábito de donado, -que seguiría vistiendo durante muchos años. Juan marchó a Granada, donde puso en prácticas el mensaje de Nuestra Señora,  fundando  la Orden de Hermanos en una vieja casa, que él convirtió en Hospital de pobres, ayudado por el prior de los monjes jerónimos de esta ciudad”.


La Orden Hospitalaria, fundada por San Juan de Dios, fue aprobada por San Pío V en 1572, en la que sus miembros se obligan, con un cuarto voto, a dedicarse al cuidado de los enfermos aún a riesgo de la propia vida.

viernes, 9 de octubre de 2015

PREMIOS GUADALUPE HISPANIDAD 2015

La Real Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe, con motivo del Año Santo, ha querido otorgar a tres destacados guadalupenses los premios Guadalupe Hispanidad 2015, a los que se les entregará el próximo día 10 de octubre a las 20:30 h, en el salón de actos del Centro Cultural de Guadalupe.

Dejamos la Nota de Prensa con la relación y trayectoria de los premiados:



miércoles, 30 de septiembre de 2015

LXXXVI JORNADAS DE LA HISPANIDAD

La Real Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe presentará, el próximo día 3 de octubre, en Ávila las LXXXVI Jornadas de Hispanidad, que este año ha querido dedicar, con motivo del Año Santo Guadalupense, a uno de sus peregrinos más santos, Teresa de Jesús, a Antonio Díaz (alcalde de Guadalupe), a Perú y a Ávila. Está previsto que la las diez de la mañana, sea recibida la comitiva de Caballeros y Damas por el Ilustrísimo Sr. Alcalde de Ávila, don José Luis Rivas Hernández y miembros de la Corporación municipal, en el salón de plenos de dicho consistorio.
Abrirá la presentación el Ilustrísimo Señor Alcalde, José Luis Rivas, quien agradecerá a la Real Asociación el acuerdo tomado en su día de dedicar  a Santa Teresa estas Jornadas de Hispanidad, con motivo del V Centenario de su nacimiento (1515-2515) y del Año Santo Guadalupense, así como a la ciudad de Ávila que la vio nacer. A continuación, Antonio Ramiro Chico, vicepresidente de la Real Asociación, en nombre de su presidente, Florencio Álvarez Álvarez, que por motivo de salud no podrá estar presente, tomará la palabra para presentar las Jornadas de Hispanidad, que desde 1929, viene celebrando en torno a cada 12 de octubre, fecha conmemorativa de la coronación canónica de Santa María de Guadalupe, como Reina de las Españas o de la Hispanidad, fiesta declarada de Interés Turístico de Extremadura, cuyo programa se detalla a continuación.
Este año los Caballeros han querido celebrar en estas fechas el VI Encuentro Nacional de Santuarios, Parroquias y Hermandades, por los que además habrá peregrinos de Rinxo, La Gomera, Úbeda, Baena, Villanueva de la Serena, Toledo, Valdivia, Madrid, Sevilla, Córdoba y de otras partes de la geografía española con el fin de ganar las indulgencias y gracias del Año Santo Guadalupense. Encuentro que desde el 2009 se vienen celebrando en distintos Santuarios de la Virgen de Guadalupe, repartidos por España y Portugal.
A la una de la tarde, los Caballeros y Damas celebrarán solemne Eucaristía en la Casa Natal de Santa Teresa, custodiada por la Orden del Carmelo. Después de la comida, se hará la visita guiada por la ciudad, con lo que quedarán inauguras estas LXXXVI Jornadas de la Hispanidad, que continuarán posteriormente en Guadalupe, los días 9, 10, 11 y 12 de octubre.
Dejamos el programa.

XVI RUTA CICLOTURISTA DE SACERUELA A GUADALUPE

El próximo fin de semana se celebra esta tradicional ruta cicloturista de Saceruela a Guadalupe, cada vez con más participantes. Desde la comisión del Año Santo Guadalupense, os deseamos

¡BUEN CAMINO!

martes, 29 de septiembre de 2015

PEREGRINACIÓN GETAFE - GUADALUPE 2015

Os dejamos el vídeo promocional de esta importante peregrinación a Guadalupe que realizan todos los años desde la Delegación de Juventud de la diócesis de Getafe y que este fin de semana ha llenado de jóvenes el Año Santo Guadalupense.


lunes, 21 de septiembre de 2015

FELIPE II, PEREGRINO EN GUADALUPE


Felipe II (1556-1598)

Felipe II a caballo (Pedro Pablo Rubens)
Conocido con el sobrenombre de “el Prudente” forjó durante su reinado el primer imperio de la Edad Moderna, en cuyos dominios nunca se ponía el sol. Único hijo de Carlos I e Isabel de Portugal, subió al trono en 1556, al abdicar su padre, aunque desempeñó funciones de gobierno desde 1444, cuando Carlos I escribió las llamadas Instrucciones de Palamós (1543), por las que Felipe asumía la regencia de los reinos peninsulares hasta 1550, donde se forjó como gran gobernante y mejor estratega.

Rey de España, de las Indias, Portugal, Nápoles, Sicilia, Cerdeña, soberano de los Países Bajos, Duque de Milán, de Borgoña, rey consorte de Inglaterra e Irlanda. Con este vasto imperio su reinado se caracterizó por la exploración y la expansión territorial a través de los océanos Atlántico y Pacífico. Magallanes y Elcano circunnavegaron el mundo; derrotó a los franceses (San Quintín, 1571), erigiendo el Escorial en memoria de dicho triunfo; sofocó la rebelión en los Países Bajos y la morisca de las Alpujarras; venció a los turcos en Lepanto (1571), cuyo fanal ofreció a Nuestra Señora; sucumbió a los ingleses con la llamada “Armada Invencible” (1588), comienzo de la famosa Leyenda Negra que sus detractores, anglosajones y protestantes tejieron para nublar la epopeya más grande de la corona de España, cuyo epicentro  quiso fijar en el Escorial, íntimamente ligado a su matriz, el Santuario de las Villuercas, de donde salió la primera comunidad jerónima que lo habitó.

Proclamado “Defensor de la fe”, supo nutrirse en Guadalupe y en la devoción que le trasmitió su madre y el contacto directo con la Orden de San Jerónimo en sus frecuentes visitas a este Santuario Nacional que custodia y conserva 32 documentos reales, relacionados con su reinado. Siete veces consta que peregrinó al real sitio, alguna de ellas prolongadas, de importante contenido político y personal, lo que le permitió vivir intensamente la Semana Santa guadalupense (1580).

Monasterio de El Escorial.
La primera visita que nos consta (abril de 1547) fue siendo Príncipe, a la edad de 20 años, en compañía de sus hermanas: María y Juana, ocasión en la que ofreció a la Virgen un terno y capa pluvial de rico brocado y el frontal renacentista del siglo XVI con sus armas. La segunda (1560), ofreció una lámpara de plata de 150 marcos de peso, que dotó con 300 ducados. Dos años después hizo lo mismo con otra lámpara como ofrenda por la curación de su hijo Diego, tras una grave caída de un caballo. La tercera visita (1570) tuvo que ver con la sublevación de los moriscos en su camino hacia Córdoba, permaneciendo en Guadalupe desde el 18 de enero hasta el 3 de febrero, tiempo en que firmó varios documentos, como la ratificación de su cuarto matrimonio con Ana de Austria. Visitó además la casa de famoso jurisconsulto Gregorio López donde pronunció aquella frase lapidaria: “pequeña jaula para tan gran pájaro”.

En 1571, Felipe II estaba en Guadalupe cuando recibe la buena nueva de que su hermano Juan de Austria había reducido a los moriscos de Granada. En 1576, visita de nuevo Guadalupe para entrevistarse con su sobrino, don Sebastián, rey de Portugal, que pretendía ocupar Marruecos. Ambos reyes fueron recibidos con todos los honores y celebraciones especiales en su honor. Las dos últimas (marzo de 1580 y 1583) tuvieron que ver con su juramento como rey de Portugal tras la muerte de su sobrino y la de su esposa Ana de Austria.



Además de las lámparas, las reales provisiones, el fanal de Lepanto Felipe II quiso dejar constancia de su acendrada devoción a la Virgen de Guadalupe obsequiándola con su propio escritorio, como sagrario, el bellísimo Cristo de Miguel Ángel, así como las perlas, esmeraldas, diamantes y rubíes para el manto rico de Nuestra Señora, más los 20.000 ducados que dejó en su testamento para que la comunidad labrara un nuevo retablo para la basílica.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

CARTAS DE APOYO DEL PRESIDENTE DE LA JUNTA DE EXTREMADURA Y DE LA PRESIDENTA DE LA DIPUTACIÓN A LA COMISIÓN DEL AÑO SANTO

Publicamos la carta recibida por el presidente de la Junta de Extremadura Guillermo Fernández Vara y que ha enviado al Ayuntamiento de Guadalupe, a la Asociación de Caballeros de la Virgen y a la Asociación de Empresarios Geovilluercas, en respuesta a la invitación a participar en esta Comisión que se le envió en su día.








También la carta de apoyo y participación de la Presidenta de la Diputación de Cáceres, Rosario Cordero, enviada al Ayuntamiento de Guadalupe, también en respuesta a la carta enviada por la Comisión del Año Santo.


lunes, 7 de septiembre de 2015

LLEGÓ EL DÍA: APERTURA DEL AÑO SANTO GUADALUPENSE

El pasado sábado 5 de septiembre tuvo lugar la apertura del Año Santo Guadalupense. 

Comenzó el acto con la apertura de la Puerta del Perdón por el arzobispo de Toledo, Don Braulio Rodriguez, poco antes de las doce. A la apertura de la puerta le siguó la celebración de la misa Pontificial del inicio del Año Santo.

Durante la homilía, don Braulio Rodríguez, afirmó: “Hoy abrimos de manera significativa la Puerta Santa de esta Casa de la Virgen, Reina de Extremadura y de la Hispanidad, para que cuantos deseen renovarse, orar por su Santidad, reconciliarse con el Padre en el sacramento de la Reconciliación y recibir a Jesucristo Sacramentado, tengan acceso a la gracia del Jubileo”. Don Braulio pidió a los cristianos que no tengamos miedo de acudir a Dios pidiendo por nuestras necesidades. “No tengáis miedo de pedir mucho al Señor por la poderosa intercesión de la Reina de las Villuercas”, dijo. Puede haber mucho que pedir, pero más hay que recibir. Si se trata de pedir perdón, el que recibimos de Dios por nuestros pecados no conoce límites en la Iglesia Santa. En la muerte y resurrección de Jesucristo, el Padre de los cielos hace evidente este amor que es capaz incluso de destruir el pecado de los hombres. Y no son pocos los que cometemos” (Fuente: Diócesis de Coria-Cáceres).

Fotografías de la jornada:

Puerta del Perdón

Comienza la apertura de la puerta

Fieles y peregrinos

Don Braulio Rodríguez, arzobispo de Toledo, ante la Puerta del Perdón

Esperando la apertura
Apertura de la Puerta del Perdón

Comienzo del Año Santo Guadalupense
Misa Pontificial

Engalanando el Monasterio

Algunos representantes de la Asociación de Caballeros de Santa María de Guadlaupe en la apertura del Año Santo.

sábado, 29 de agosto de 2015

LA SÁBANA SANTA DE GUADALUPE

SÁBANA SANTA: Testimonio del Sepulcro de Cristo

Sábana Santa de Guadalupe
Lienzo
Medida: 2’97 x 0’87 mts.
Época: 1588.
Capilla de San José o Relicario
Texto: Fray Sebastián García, ofm. “Exposición Vida de Cristo”. Guadalupe, 2002.

Comentario:

En el Relicario de este Real Monasterio se guarda desde 1599 una preciosa Reliquia de la Sabana Santa o Santo Sudario, tocado a la famosa Sabana de Turín (Italia), en la que según se cree, José de Arimatea envolvió el Cuerpo del Señor, cuando lo depositó en un sepulcro nuevo, después de su muerte.

Trajo esta preciosa Reliquia a Guadalupe Don Carlos Margarita, ayuda de guarda mayor de la Serenísima Infanta Doña María, Hija de Carlos I, que casó con Maximiliano I, emperador de Alemania, retirándose, cuando enviudó, a las Descalzas Reales de Madrid.

El lienzo, tocado a la Sábana de Turín, ofrece la imitación del cuerpo muerto del Señor.

Un testimonio de nuestro archivo, inserto en un códice titulado Traslados de los Testimonios de las Reliquias de esta Santa Casa, dice a este propósito:

El diputado para conservar la salud de la ciudad de Turin”

“Çertificamos a todos como estando  aquesta ciudad de Turín libre, a Dios graçias, de toda sospecha de peste, se partió de ella el Señor Carlos Margarita, ayuda de guarda mayor de la Sereníssima Infanta María nuestra Señora, para dar la buelta a España; el qual por su particular devoçión que tiene al Santíssimo Sudario de nuestro Señor Jesuchristo, por voto que tiene hecho de lleuar un retrato a la Beatíssima Virgen de Guadalupe en España, el último día de la próxima pasada fiesta de Pascua, con asistençia del Ilustríssimo y Reverendissimo Señor Cardenal de Paraggi y otros Prelados en aquella çiudad de Turín, en la iglesia mayor, hiço tocar efectivamente al mesmo Santissimo Sudario, que a aquella  hora se enseñaba a todo el pueblo, una olanda de veinte palmos de largo, y como más cumplidamente abaxo pareçe por la fee alegada del muy Reverendo Señor Juan Baptista, protonotario apostólico y limosnero mayor del Serenissimo Duque de Saboya nuestro Señor, y habiendo [la] visto firmada de su propia mano y sellada. Y en testimonio de esto, avemos conçedido la presente, dada en Turín a 24 de abril de 1588= por el presente Conservador”.

La Sábana guadalupense ofrece pintados un ángel de la anchura de la holanda que sostiene con ambas manos el lienzo dibujado con tenue sombreado. En el centro del dibujo, en color gris esfumado, se aprecian dos figuras de un hombre desnudo visto de frente, en una y de espalda en la otra, dispuesta a lo largo de la Sábana y, a continuación la una de la otra, oponiéndose por las cabezas, la una de la otra, posición exactamente igual a las de las figuras de la Sábana Santa de Turín, ambas miden 1’10 metros. Las llagas y heridas aparecen pintadas con color sangre.

En otro tiempo esta Reliquia se ofrecía a la veneración de los fieles el 30 de septiembre, fiesta de San Jerónimo.

Los historiadores antiguos del monasterio ofrecen explícitas referencias a esta sábana. Entre otros el erudito padre Francisco de San José:

“Estímanse sin precio (que no le tiene) dos sábanas con el verdadero retrato de la que cubrió el Cuerpo de Christo, nuestro Señor en el Sepulchro, tocadas a su original, que se guarda en Turín, Corte del Duque de Saboya”.

Bibliografía:

GRACIA VILLACAMPA, Carlos, O.F.M., “La Sábana Santa de Guadalupe”, en Grandezas de Guadalupe. Madrid, 1924, pp. 423-427.
VILLADARES, B.F., “La Sábana Santa de Turín”, en Razón y Fe, 15, p. 360-361.

SAN JOSÉ, Francisco de, O.S.H., Historia de la Primitiva y Milagrosa Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. Madrid, 1743, pp. 63.